Saturday, November 16, 2019

Los gitanos van pasando

Eran las 11...



Erika pasó al frente de la banda y tomó el micrófono.
con su cuerpo esbelto envuelto en una camiseta holgada y un overall
sus ojos se tornaron vidriosos y empezó su despedida.

Su voz quebrada en el mejor español que podía tejer con su acento europeo,
nos sirvió un trago de ese sentimiento de esperanza dulce y dolor de despedida.

Embelesados y empalagados así como aquella noche que la Bea despedía a La Luna,
nos embriagamos de luz de velas y despedimos a este lugar hermoso y acogedor.

El patio de la residencia estaba bañado en esa luz sephia mientras ella
nos recitaba sus vivencias y la historia de su sueño.

La Residencia y La Casa Tomada se mudaban esa noche
y con esto nuestros corazones se colgaron como estrellas en el cielo
a la espera de encontrar otro hogar donde poder palpitar del arte.

Aunque las diferentes tribus llegar para ser un conglomerado de arte,
para tallar, pulir; parir y criar arte, siempre existe el recelo, el ego,
la envidia que sólo calma la voz dulce de Erika, como la niñera de los párvulos

Esa paz.. esa luz que ella siembra en el recinto es la que todos buscamos.

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