Thursday, May 21, 2020

Purgatorio

Han pasado 63 días

El stress sigue calando largas trazadas en mi cuerpo,
un músculo nuevo crispado, llagas, quemaduras, parches de pelo que caen sin avisar...

Largas horas en el calor agobiante, en el trabajo desgastante como lima de acero,
devastado, examen tras examen, pregunta tras pregunta, linea tras línea.

La línea transportadora contínua que sigue trayendo la sucesión infinita de segundos.

Ese torrente de tiempo fluyendo como caudal de arena mordiendo la fina capa de tolerancia que reviste la piel seca y agrietada..

Y al fin cae la noche y trae la lluvia, entre la luz parpadeante y el cernir de la lluvia
se me escama con el humo del cigarro un "padre nuestro"
para que el tejado aguante una tormenta mas
mientras aprieto las lágrimas de frustración contra la almohada

Al final la brasa se apaga y cierro los ojos tratando de no divagar,
de limpiar la mente y apagarme.

Sigue la trifulca contra los achaques y las preocupaciones
por dos horas hasta que Morfeo me arrebata de tajo la conciencia.

Y luego las pesadillas, una tras otra como flashes y Polaroids acechan,
resuenan como bombas, crujen huesos sin romperse hasta que el trino de pájaros
me taladran los oídos como aquel cuervo a Prometeo.

Mas malas noticias que nunca en la radio,
mas muertos, mas restricciones, mas caos y miedo.

La cohabitante de la tercera edad neceando que quiere ir por víveres, que no va a alcanzar.
Mas su caprichos evidente, quiere volver a un mundo que ya no está ahí,
hacer las cosas a su manera, a su capricho

Sin importar que la alcance la muerte y se la sirva de cenar a sus consanguíneos.

Vuelve la noche, vuelve la agonía de las articulaciones protestando, el sudor frío,
el cigarro, la lluvia, el "Padre Nuestro" y el ciclo se repite como el purgatorio de Pedro Páramo...


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