Wednesday, October 2, 2019

Un salto de fé

4 pm

salí de la oficina exhausto.

Estoy harto de la capacitación, de un lugar mal logrado
a penas con recursos, con máquinas que ya vieron pasar sus mejores años,
de el colectivo, de viajar 15 pisos en 2 edificios distintos
para poder revisar mi móvil y ponerme al dia con el mundo exterior
y lo que pasa fuera de esa cuadra del infierno que algún judío sigue exprimiendo hasta el último centavo y centímetro cuadrado por mas de 2 décadas.

Ojalá le prendieran fuego, un pozo de frustración que apila ya 5 edificios
llenos de lágrimas y largas horas que se devengaron casi en vano;
pero del que siguen comiendo mas de 6000 familias (y no comen muy bien)

7 mensajes en 2 conversaciones me alertaron de que alguien me buscaba,
respondí la llamada que cayó como pedrada en puerta de lámina a mi móvil.

-Hola Sergio, te estamos buscando para una entrevista a las 6:30 am mañana

En 2 segundos y un suspiro se me heló la sangre y mi mente corrió procesos y probabilidades
como jamás en al vida se me había presentado la ocasión.

- Si, ahi estaré

-Perfecto, en unas horas te envío la información para que te prepares para la entrevista. No falles y no llegues tarde.

El tono del teléfono hizo eco en mi cabeza entre el tráfico mientras las palabras de la llamada se diluían entre el ruido de la calle y las construcciones aledañas.

Sudando frío y con el aliento corto me asalta la pregunta "¿Y ahora que putas hago?

Me senté junto a Marlon y le pregunto -¿Que excusa doy para faltar mañana?

-¡Que pasó?

- me acaban de servir una plaza de 800 tuzas y tengo entrevista a las 6:30 mañana

-No se, pero andá, es mucho mejor que aquí.

Apresuré mi cigarro mientras la lluvia empezaba a cernirse,
me despedí y caminé sin mucho reparo a la parada de buses.

La música de banda pujaba como la pobreza
por colarse entre el metal que martillaba en mis audífonos, mi mente seguía corriendo a mil
tratando de entender lo que acababa de pasar y lo que venía,.

-Tácticas de piloto, mide distancia, desacelera en las curvas, busca la línea óptima, navega.
¡Pelea, maldita sea!

Bajé del colectivo en La Ceiba, donde alguna vez hubo un frondoso espécimen en un redondel
y era la limítrofe de la ciudad ahora serpenteaban 50 colectivos cazando pasajeros en un viaducto de 6 carriles.

Seguía lloviznando. Frente a la basílica  de mi redentora personal (Y debo confesar que no soy muy religioso pero sigo siendo devoto a la Morena del Tepeyac) compré una veladora a precio de oro
y me asomé a la gruta.

Dos soldados custodiaban la verja de la entrada a la basílica, me escurrí con la cabeza baja, actitud penitente y mirara piadosa, encendí el círio, me puse de rodillas e imploré cual niño de brazos a su madre por la absolución de mi ansiedad y desesperación. Llenando el pecho de esperanza a manadas
de aguan bendita como las ancianas que ruegan por el bien de sus nietos.

Me sequé las lagrimas de la cara, besé la veladora y me santigüé antes de dejar la luminaria en calidad de ofrenda a la Piadosa de Juan Diego.

Salí y en la mirada de los reclutas guardando el templo sentí cierta calidez,
casi deseándome buena suerte. Se me escapó un "Buenas tardes" mas quebrado que mi voluntad
y ambos asintieron con la cabeza regresando el gesto. Aunque me molestó la intromisión,
me agradó su buena voluntad y su entendimiento que traspasaba la doctrina militar.

Seguí mi camino a reunirme con Ulma, ya habíamos pactado esa plática el fin de semana.

-"En el Mug a las 5, asi platicamos un rato"

Mientras esperaba recibí otra llamada.

-Hola?

-Estamos jugando? si querés contrestás?

-Perdón, venía en el bus.

-Seguis buscando trabajo?

-Pues estoy en un Outsource pero me tiene un poco harto.

-Te espero mañana a la 1 pm, mi jefe tiene una propuesta que tal vez te interese,
 está facil pegarle a 800 tuzas.

-Hecho, ahi estaré. .

Me quedé perplejo viendo a mi taza, y como el azúcar traspasaba la espuma y se disolvía en el café,
haciendo símil fidedigno a mis problemas, fui al baño a lavarme las manos antes de proceder
con el brebaje y cuando regresé Ulma estaba ahí.

- Pensé que te habías ido

- Sentate, no me vas a creer lo que pasó ahora...


Las cartas están servidas...  Y aunque tengo el miedo subido a la espalda como chango en rama,
creo que voy al lugar correcto. Esto es lo que pedí, una chance para poder luchar.

Talvez es hora de dejar todo atrás y lanzarme al vacío.

A darle! 


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