Era de día
Pero estaba muy nublado, había llovido casi todo el día
entre renegones y peleas conmigo mismo para moverme de la cama,
logré lavar ropa, estudiar y un par de menesteres mas ...
El eco... rebotaba el murmullo en las paredes cual una jerga de caminantes
se hacía mas intenso en todas direcciones hasta volverse intolerable, ensordecedor...
Segundos parecieron horas, seguía ahi, en el suelo de la sala cubriéndome los oídos
sin poder discernir el origen, sin poder siquiera levantar la vista. No podía ni pensar.
Justo al borde del hastillo, sino bien perdiendo la sanidad que me quedaba sentí unos brazos
a mi alrededor y me quebré a llorar cuando reconocí el perfume de lavanda.
- Tranquilo hijo, todo va a estar bien, respira!
Exclamó mi madre, mientras en nuestro humilde símil de "La Piedad"
yacíamos en el piso de la cocina, yo cubierto sólo con una toalla, sudando...
Fue el peor ataque de ansiedad en años, desorientado, aturdido y gritando en pánico.
El peor laberinto es el que no te deja ver que estás encerrado en uno...
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