Para los que no están familiarizados con el concepto, una "bucket list" se define generalmente como una lista de cosas que hacer antes de morir.
Érase yo planeando un viaje de un par de dias cuando se dio la casualidad que pasaría el dia en la montaña y dormiría en la playa la noche del mismo dia.
Embelesado por lo romanticón que se escucha, me dije a mi mismo bien emocionado: "Si pasa, lo tacho de la lista".
A lo que la parte racional de mi cerebro responde: "maje, si sabés que no tenés ninguna lista, ¿verdad?".
Y bien, ni lento ni perezoso me puse de único y diferente a enumerar las cosas de me gustaría hacer antes de darle un banquete a los gusanos y descubrí que de único y diferente pues nada, sólo se me ocurrían las mismas cosas cliché estilo "escribir un libro", "plantar un arbol", "ver a mi grupo favorito en vivo", etc, etc, etc... Luego logré ampliar a otros objetivos como "Manejar más de un negocio a la vez", "hacer un curso de astronomía básica" y otras cosas que realmente reflejan que quiero de las vueltas al sol que me quedan.
El ejercicio en si me deja:
1- No soy tan diferente de los demás y está bien.
2- Si le doy un poco de vueltas a lo que en realidad quiero, realmente puedo encontrar un propósito en las cosas que nunca me había atrevido a perseguir.
3- Sin ningún objetivo que alcanzar, la vida literalmente te lleva por delante.
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