Da tristeza cuando somos testigos de una certeza matemática donde sabemos perfectamente que todo va a terminar de mala manera, especialmente cuando sabemos que va a afectar a alguien que conocemos y queremos.
Léanse como ejemplos esta persona que es virtualmente incapaz de llegar a tiempo a su trabajo, el que se pone hasta las chanclas todos los viernes y maneja como loco, el que se junta con una pareja tóxica o el que hace un negocio de manera imprudente.
Todos creemos tener ese super poder de "sospechar cosas que terminan siendo ciertas" sin darnos cuenta que lo utilizamos solo para lo negativo.
Hoy felizmente fui testigo del caso contrario; una paz establecida, un amor floreciente, una pareja que encaja, dos alguienes que no solo se profesan, sino que se transmiten tranquilidad.
Ambos nerviosos uno del otro, con el único convencimiento de verdadera libertad, como adultos maduros que saben a lo que van.
Hoy fue el dia que un índice encontró a su pulgar, y me reconforta saber que con paciencia y esfuerzo, la prosperidad está anunciada.
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